sábado, diciembre 01, 2007


Ella: ¿Te has dado cuenta que ya no somos los mismos amigos de antes?

Él: Es que no tengo tiempo.


Y entonces el tiempo también carcome el arte de mantener a los amigos o es usado simplemente como pretexto para ocultar que la unión de las partes nunca formó un todo llamado amistad.


Como si al pobre tiempo le faltaran hechos y pruebas para declararlo culpable en grado mayor de un delito llamado "destrucción".


Porque yo sé que destruye mucho pero también cura.


Porque yo creo en el dicurso que dice "AMISTAD aunque pase el tiempo y la distancia nos separe"


Y ahora no sé si eso había entre nosotros.
 
posted by Carmensi at 7:06 p. m. | 0 comments
sábado, octubre 13, 2007
Soy lienzo, trazo, sombra
bosquejo del destino.
Soy prosa, poesia, verso
lectura del silencio.
Soy ritmo, nota, decibel
armonia de lo incierto.
Mi mirada me delata
sin mi consentimiento.
Soy arte,
carcomido por el tiempo.

José Alberto Luján-Ripoll Raygada
 
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miércoles, octubre 03, 2007
Hace tiempo mi corazón se fue de viaje. Mi cuerpo reclamaba uno nuevo. Sin embargo, el doctor me dijo que no era necesario buscarme otro, mi corazón sólo necesitaba un tiempo de descanso pues el trabajo durante muchos años había sido arduo.
Ayer me llamaron de una oficina de correos y me dijeron que tenían mi corazón y que en cualquier momento el señor que reparte las encomiendas lo traería de vuelta a casa.
Ahora lo tengo aquí pero aún fuera de mí, tengo miedo cargar con él. Ha llegado en una caja herméticamente sellada con una inscripción que dice: !Cuidado¡ ALTAMENTE FRÁGIL.
 
posted by Carmensi at 7:58 p. m. | 1 comments
jueves, setiembre 27, 2007
"Dicen que las princesas no tienen equilibrio, que son tan sensibles que notan la rotación de la tierra"

Caye a Zulema en "Princesas"

Yo no quiero ser princesa.

No quiero tener un reino.

No quiero ser la hermanastra de dos horribles señoritas.

No quiero que me traten como a la peor trabajadora del hogar o del "palacio".

No quiero quedar envenenada por una manzana exquisitamente roja.

No quiero que una señora regordeta con una varita que tiene una estrella en la punta me vista para la ocasión.

No quiero asistir a un baile y no dejar más rastro que un zapato.

No quiero vivir encerrada en lo alto de una torre.

No quiero tener que besar a un sapo.

No quiero que mi rostro aparezca en un espejo cuando alguien diga : ¿Quién es la más hermosa del reino?.

No quiero dormir por años y perderme de todo lo que pasa allá afuera.

No quiero que la parte más feliz en mi vida sea el final de mi cuento.


Sí quiero enamorarme de un hombre que me despierte con un beso.


Sí quiero poder contar de qué se trata el "y vivieron felices para siempre".
 
posted by Carmensi at 8:17 p. m. | 1 comments
martes, setiembre 11, 2007

A veces pienso que todo es parte de un sueño, de esos de los que no quieres salir nunca pero de los que te hacen salir porque todos se empeñan en decirte que el mundo real no quiere soñadores, no quiere ilusos echando monedas a las fuentes…..
He decidido construir otro mundo, uno paralelo al real, un refugio para las noches de invierno y las tardes de verano, para escapar de los días con poca luz y de esos que tengan demasiada, en fin, un lugar para descansar cuando sienta que el camino se hizo pesado.
Puedo permitírmelo todo, la razón solo se asoma por ratos cuando la dejo entrar, pero como tiene fama de aguafiestas la dejo casi siempre en la puerta, quizás se meta en problemas allá afuera pero yo me encargo de lo que sucede aquí dentro. He construido mi propia razón, la otra está gastada, usada, demasiado vieja. Suelo regalarle ropa nueva, vestirla de acuerdo a la ocasión, pero basta dejarla un rato en el mundo real para que vuelva como antes, con ese gris deprimente y esos colores tan prefabricados y poco naturales.
Mi razón no es amiga de la locura, esa que existe allá. Es amiga de la mía, de la que conoce todos los rincones de mi mundo y puede visitarme en cualquier momento. Una locura que a veces pretende reinar y que está harta que la llame por su nombre y me repite que los locos son los otros, los de afuera. Quien sabe querida, quizás estés en lo cierto. Quizás ellos sean los locos.
Son bienvenidas todas las razones y locuras cuyo único pecado es el que hayan nacido la una para la otra, que se amen con “locura” y sin “razón”.
 
posted by Carmensi at 5:18 p. m. | 1 comments
viernes, agosto 24, 2007
Los rayos del sol se estrellan contra las ventanas del carro y traspasan el vidrio calentado nuestros cuerpos. Sobran las casacas y chompas. El sol me regala el calor que tanto anhelaba. Llevamos dos horas de viaje y el camino sin asfalto empieza a hacer de las suyas. Volver mis ojos al paisaje que tengo a mi costado me hace olvidar eso y más. Interrumpimos el paso lento de un rebaño de ovejas que buscan rápidamente enfilarse a los costados de la carretera. Sentimos interrumpir su faena sr. pastor, estamos sólo de paso. Busco dormir y no encuentro la posición adecuada. Ni mi casaca hecha un rollo puede hacer bien el papel de almohada ni el asiento del carro las veces de cama. Tengo a mi costado a mi primo que canta y habla, habla y canta y me dice que hablemos de algo, que cantemos...porque sino empiezo a pensar y pensar me estressa. Será mejor entonces conversarle de algo, reírme de sus chistes aunque me los sepa de memoria, tratar de tararear con él alguna canción, porque el niño de 14 años está en plena crisis de amor de adolescente, el niño no quiere pensar en la niña, porque estressa pensar en esas cosas, porque estressa pensar en el primer amor....



Parece que llegamos...hay que buscar un sitio para comer...el viaje ha sido pesado y ya "hace hambre". El chofer recorre los restaurantes preguntando por almuerzo. Que ése no se ve bien, que en éste no hay comida, que mejor el de acá donde dicen que nos pueden preparar algo pero tendremos que esperar. Y mientras esperamos recorremos el pueblo que como todo lugar chiquito tiene su encanto. Una placita acogedora con figuras de bronce que representan a diablos, diablas y demás danzarines que todos los quinces de julio se disponen a bailar por tres días por la "mamacha Carmen". Son promesas que se hacen a la mamacha.





Vamos a la iglesia, vamos a ver a la mamacha Carmen, que es milagrosa...Y como salido de abajo de la tierra aparece un hombrecito que nos abre las puertas de la iglesia. Que hay que pedir tres deseos cuando entras por primera vez a una iglesia. Bueno pues que sean tres o mejor uno elevado al cubo, para no darle tanto trabajo al que ya trabajo es lo que menos le falta. Y ahí estamos frente a ella, creyentes, devotos, no tan creyentes y no tan devotos. Rezando o haciendo que rezamos, pidiendo un milagro, quizás algo bien terrenal, bien mundano o quizás algo celestial. Nosotros tan mortales, ella tan divina, nosotros tan poco arreglados, ella vestida como para una fiesta, con traje de reina. Y es que ella así lo es para el pueblo. Toda una reina.



Volvemos a donde está toda la población reunida, como una feria dominical sólo que no es domingo y tampoco es feria, es el mercado de siempre. Y me dedico a observar a la gente. Van a paso lento, con unas caras envidiables, no tienen la bulla ni la humedad de la ciudad en sus cabezas. Una pequeñita en la espalda de su madre. Uno disfrutando el paseo en carretilla. Nayelly y Celeste viendo "El Señor de los Anillos" en un televisor comunitario, una niña feliz por el helado de 10 céntimos que su papá le compró y el heladero galáctico que disfruta al mover una espuma rosada al que llama "helado".



El chofer nos avisa que el restaurante que buenamente se ofreció a darnos almuerzo ya lo tiene listo. Y todos comemos como si no lo hubiéramos hecho en días. En poco tiempo ya estamos listos para continuar con el viaje. Dejamos Paucartambo con la promesa de volver pronto y ver esa salida del sol que dicen que es inexplicable en palabras. Algún día será éste el destino, ahora sólo ha sido una corta parada.


 
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jueves, junio 14, 2007
Cuando llegas a este mundo sabes que en algún momento partirás, sabes que tu paso por aquí puede ser corto o largo, sabes que sólo estás de paso....
Mi abuelo partió hace un mes, fueron 95 años aquí en la tierra. Lo conocí en sus últimos 22 años, conocí a un hombre que había vivido por sus ideales, al que estudió parte de su carrera en Chile y regresó al Perú con los mejores recuerdos del país vecino, al médico que no cobraba ni a ricos ni a pobres, al médico enamorado hasta sus últimos días de la enfermera(mi abuela) 15 años menor que él, al hombre que nunca se quejó de dolor pero curaba todos los dolores de esta casa.
Recuerdo las tardes de verano cuando tenía 8 años y él nos acompañaba a montar bicicleta por el parque. Mi hermana y yo siempre fuimos sus bebitas. Nunca quiso que salgamos solas y sufrió cuando nos vio grandes y vio que ya éramos todas unas mujeres que caminaban solas por las calles de una Lima que el desconocía.
De niña quería ser médico, como él. Pasaba horas jugando con los bajalenguas, el recetario, el sello, los remedios y demás instrumentos que abundaban en el consultorio. Él me decía que con todos los libros sobre medicina que tenía yo ya no tendría que comprar nada. Creo que su sueño siempre fue que yo estudie medicina y fue feliz durante el tiempo que yo lo quise ser. En algún momento algo cambió en mí y de pronto no me gustó ver más un bisturí y menos una parte del cuerpo abierto por ese cuchillo. De pronto me erizaba ante una aguja que traspasaba mi piel y al ver sangre el miedo me paralizaba. Entonces descubrí que no quería ver heridas ni cuerpos por reconstruir ni remedios por recetar. Mi camino estaba por otro lado y mi abuelo lo comprendió, él era feliz si me veía feliz a mí.
Lo recuerdo sentado junto a la ventana de su cuarto, observando el parque, leyendo su periódico, tranquilo, planeando el viaje a su natal Ica, viaje que no pudo realizar. Le dí un beso cuando se lo llevaron al hospital, sudaba frío y respiraba con dificultad. Le detectaron neumonía. Unos días después, durmiendo, su corazón dejó de latir.
 
posted by Carmensi at 7:31 p. m. | 1 comments