viernes, febrero 10, 2006
El dragón chino en una de las páginas de Somos me llevó de nuevo a las calles de Beijing. Hace exactamente dos años me enamoré de Beijing. Eran los días más fríos del invierno oriental...para mí fue el invierno más cálido. Volví a aquellos estacionamientos con miles de bicicletas, a los chinos que con su delgada figura inundaban las calles, al Ito Yokado y sus infaltables manzanitas acarameladas, al famoso té que se vendía como refresco, a los días de shopping consiguiendo jeans por 3 dólares, al taiquila(muy caro), piayin piayin (más barato) y todo el arte del regateo.
Tianamen, Mao, la muralla, la Ciudad Prohibida...cada lugar lleno de magia. Y cómo olvidar al taxista que con inconmesurables esfuerzos trataba de hacerme entender lo que decía, después de su largo monólogo yo sólo le dije "tin pu ton"(no entiendo) y él río y río....
Volví también a las noches en Latinos, Black & Sun, Irish Pub y demás bares en San Li Tun. Al Bus Bar, mi pana Gabriel, su birra, sus rosas y sus deseos de cambiar Canadá por Perú, a los chilenos, mexicanos, franceses, sudafricanos, norteamericanos, argentinos y demás enamorados de los encantos de China. Sin duda, las mejores vacaciones de mi vida. Abro el álbum de fotos y siento que no debieron ser sólo 150 sino 1000 o quizás más, quisiera haber podido fotografiar cada minuto.
 
posted by Carmensi at 4:29 p. m. |


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