jueves, julio 21, 2005

-Háblale cerquita...muy pegado al oído-le dije- Es posible que no te reconozca...
-Tío yo he vivido aquí, se acuerda...?
Son inimaginables los caminos por los que nos puede llevar la memoria. Mi abuelo me sorprende cuando recuerda los años en los que tuvo que dejar el país para irse a estudiar a un lugar del que me habla con mucha nostalgia:Chile. Recuerda muy bien sus vivencias por tierras mapochas; sus amigos, las arduas horas de estudio, la gente buena que lo recibió, el abrigo de gabardina y el infaltable paraguas para las tardes de lluvia. Hoy, mi tía trata de encajarle ciertos nombres en la memoria, pero es inútil, un día quizás estuvieron ahí.
Si hay algo que más necesitamos los que estamos a su alrededor, eso es paciencia. Simplemente para repetirle cuantas veces sea necesario que "ya comí no te preocupes, papaito", "mi hermana ya viene, está con una amiga, papaito", "estudio economía y son cinco años, papaito"....mi abuela bromea y le pregunta por la chilena que dejó, quizás existió, nunca lo sabremos. Pero este doctor volvió a su tierra, se casó con una enfermera cusqueña y retornó a la chincha que lo vio nacer donde fue director de uno de los principales hospitales. Lo demás es una larga historia de la que conozco bastante bien a sus personajes. "Papaito" siempre le dije desde que era una petisa y me acompañaba en las tardes de verano a dar un paseo en triciclo con mi hermana. Papaito estaría feliz de acompañarnos ahora también. Para él, mi hermana y yo seguiremos siendo sus bebitas o como él nos dice sus "reinitas".
 
posted by Carmensi at 5:41 p. m. | 0 comments